
Me preguntas como fue y te respondo ya no lo recuerdo. Pero cuando logro traer esas imágenes a mi mente solo rescato ideas vagas, que de no ser por las fotos rescatadas de ese tiempo pensaría que fue solo una anécdota más o un sueño que solo encontró su descanso en las sabanas tibias de una mala noche. Era común amanecer día a día tras estudios, diagnósticos, medicinas, ayunos rigurosos y malestar general que no te queda más que esperar a una pronto resignación y dejar que pase lo más pronto posible tu estado precario de salud, deseando que alguien llegue y te diga ya paso, hemos concluido puedes ir a casa.
Hoy después de esos años de temor y angustia, de experimentar la soledad y a la casi prisión en que vivia, pues solo así se puede presentar al enfermo crónico aunque hasta el prisionero sale a recrearse y reformarse, pero el enfermo crónico ni puede ni ganas le quedan para vivir su libertad condicionada por cuestiones ajenas a su voluntad marcadas por el padecimiento. Hoy volviendo a retomar el arma que me ha traído la paz, no puedo dejar de pensar las frases y palabras que motivaron día tras día a vencer ese proceso que dejaba solo el pesado yugo de la desesperanza y del aguijón del padecimiento.

Al final haciendo el presupuesto de eso momentos creo que el saldo inicial fue de temor y soledad. Y aunque realmente a pesar de contar con todos mis seres queridos a mi lado, el proceso medico no te permitía estar con tu familia y amigos a no ser por el cristal que te permitía solo por 30 minutos al día poder verles en turnos a cada uno de tus familiares. Pero el saldo final después de todo es el de PLENA CONFIANZA Y HABER VENCIDO EL TEMOR.
Cada uno de ustedes tendrá su propia historia, donde la soledad madre del temor hizo estragos en su vida. Y es que las posibilidades son infinitas como la historia de cada uno de los hombres de este planeta. Y es a ti a quien dirijo estas letras, a ti que estas postrado en una cama, a ti que estas prisionero en las cárceles del mundo, a ti que estas en el vicio que al final es otra cárcel mas, a ti que fuiste lastimado, violentado, a ti que te rompieron el corazón cuando más confianza donabas por amor sincero, a ti que perdiste lo más preciado para tu vida, por la pérdida de tus ser querido tras su muerte o asesinato, a cada uno de aquellos que sienten temor y soledad, para cada uno de ustedes que alguna vez tuvieron o tienes sus propios miedos, frustraciones, desesperanza, aquellos que requieren de un empujoncito para vencer la soledad y por ende los fantasmas que hemos ido cargando cada día, pero sobre todo para todos aquellos que hoy por hoy viven de sus temores. No sé escribir y tengo mal ortografía, ese sería mi temor al publicar esto en esta hora histórica de mi vida.
¿Cuál es tu temor actualmente o miedo?
Créeme, que tal vez no seas creyente y no podamos conciliar algunas diferencias, pero al final solo pretenderé coadyuvar en tu propio camino de fe y vida.
Una clave para vencer el temor y salir adelante: Salmo 27
Cuando te encuentras con este tipo de situaciones de temor y soledad, lo más que deseas es salir si es que te percatas de así querer hacerlo, y a estas alturas lo menos que quieres hacer es ponerte a leer, pues lo que deseas es un ¡ya!, un hasta aquí y no volver a saber del tema. Pero para grandes sanaciones, grandes reflexiones y convicciones. Así que me dejo envolver por el salmo que dio un giro a mis temores y miedos alimentados por las grandes expectativas que había fincado para mi vida. Pero antes de continuar tal vez no sea importante y no venga al caso, pero si te ayuda, podría decirte que quien escribe estas líneas, padeció insuficiencia renal desde la edad de 14 años, conviviendo con la hermana enfermedad desde entonces y por tal motivo no les comparto una serie de frases frías producto del estudio sino a partir de del dolor, el temor y en el clímax del proceso por la confianza plena en Dios que me ha liberado interiormente reflejando la luz de su figura. Entonces como no después de tanto tiempo no compartir algo que se empolvaba en el baúl de los recuerdos sin hacer y decir lo que Dios ha hecho en mí. Aquí comienza la historia de liberación y sanación, no como el mundo la quiere oír sino como Dios actuó en mí.
El Señor es mi luz y mi salvación
(1a)De David.
1(1b)El Señor es mi luz y mi salvación,
¿de quién podré tener miedo?
El Señor defiende mi vida,
¿a quién habré de temer?
2 Los malvados, mis enemigos,
se juntan para atacarme y destruirme;
pero ellos son los que tropiezan y caen.
3Aunque un ejército me rodee,
mi corazón no tendrá miedo;
aunque se preparen para atacarme,
yo permaneceré tranquilo.
4 Solo una cosa he pedido al Señor,
solo una cosa deseo:
estar en el templo del Señor
todos los días de mi vida,
para adorarlo en su templo
y contemplar su hermosura.
5 Cuando lleguen los días malos,
el Señor me dará abrigo en su templo;
bajo su sombra me protegerá.
¡Me pondrá a salvo sobre una roca!
6 Entonces podré levantar la cabeza
por encima de mis enemigos;
entonces podré ofrecer sacrificios en el templo,
y gritar de alegría, y cantar himnos al Señor.
7 A ti clamo, Señor: escúchame.
Ten compasión de mí, ¡respóndeme!
8 El corazón me dice:
“Busca la presencia del Señor.”
Y yo, Señor, busco tu presencia.
9 ¡No te escondas de mí!
¡No me rechaces con ira!
¡Mi única ayuda eres tú!
No me dejes solo y sin amparo,
pues tú eres mi Dios y salvador.
10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
tú, Señor, te harás cargo de mí.
11Señor, muéstrame tu camino;
guíame por el buen camino
a causa de mis enemigos;
12 no me entregues a su voluntad,
pues se han levantado contra mí
testigos falsos y violentos.
13 Pero yo estoy convencido
de que llegaré a ver la bondad del Señor
a lo largo de esta vida.
14¡Ten confianza en el Señor!
¡Ten valor, no te desanimes!
¡Sí, ten confianza en el Señor!
Ahora después de estar más tranquilo experimentando la confianza en Dios, me tomo la libertad de entenderlo desde la intimidad del mismo salmo, en una manera metódica pero de lo más natural que se pueda ya que pretendo explicar los sentimientos que se gestan para vivir con valentía y confianza en el señor.
No quisiera descomponer el salmo, ya que por sí solo sin nuestras injerencias es riquísimo, porque dice lo que “fue, es y será” para cada uno de los que lo mediten, reflexionen y oren. Solo es un mínimo intento para aprovechar en la medida de lo posible el alimento espiritual que trae consigo, lo demás se lo dejare a los eruditos y especialistas que tendrán en sus bibliotecas y lugares de estudio horas para diseccionarlo y facilitarnos a nosotros los creyentes de a pie dejándonos luces para entenderlo mejor en su contexto, en su texto y en su sustento que es Dios, solo les pediría que se acuerden que sus esfuerzo llegaran también a hombres y mujeres que su vida requieren de ser alentados a seguir adelante.
Muchas de las reflexiones que les presento han sido gracias a las dos horas de camino en la ruta o camión para llegar a casa, lugar donde se ven los rostros de mujeres y hombres por lo general abatidos, cansados, temerosos, donde se ven rostros con la ilusión de llegar pronto a sus casas para poder poner fin a su día que no a sido del todo gratificante. Sus vidas son estandarte de las situaciones adversas que pasan; y pues como no tenerlos en cuenta si ellos me hablan en sus rostros, no es difícil ver el semblante del que sufre por un sueldo mejor pagado, por lo que desean llevar a sus casas el alimento sin pedirlo fiado o a crédito en la tiendita de la esquina, o ver la mama que deja solos a sus hijos mientras se fue a buscar un peso un centavo para poder a completar el cuaderno de la escuela, o de aquel hombre mayor que no cuenta con servicios médicos o una pensión mensual que no alcanza ni para sus más elementales necesidades, o en aquel joven que después de tanto estudio no pueda ejercer aquello por lo que tanto se esforzó, o peor aún aquel que pensó encontrar en el vicio de las drogas un escape a su circunstancias, muchas historias, y aunque nunca observare a gente con capacidad económica zambullido entre los que hacemos este camino si los veré pasar a prisa en sus carros último modelo a una lado de nosotros, sin los apretones, sin el calor e incomodidad, pero también los recuerdo porque ellos mismo tendrán sus propios miedos y temores; en fin muchos rostros que no los podemos olvidar después de leer este salmo.
Reflexionemos:
El salmo esta dividió en tres secciones
2.- Suplica ante las adversidades (27,7-12)
3.-Una nueva proclamación de Confianza (27,13-14)
Si nos situamos en el primer bloque sobre todo en los versículos del 1 al 3, encontramos una proclamación de la confianza que se tiene en Dios, y que se puede descubrir en las preguntas que se hace el salmista ante algunas situaciones de temor y miedo.
¿De quién tendré miedo?
¿a quién habré de temer?
De ataque y destrucción
Nos encontramos con el miedo y el temor como puntas de lanza para experimentar la presencia de Dios, pues él no es un Dios de temor y miedo, nos auxilia y protege para que no seamos reos del temor y víctimas de ataques y destrucción, sino todo lo contrario él es quien:
Nos acompaña
Nos ilumina
Nos libera
Nos defiende
De entrada ahí radica nuestra fuerza en su presencia, sabernos que él está con nosotros haciéndose presente, esa es la certeza misma que nada podría perjudicarnos, como lo recuerda san pablo:
Y es el Amor de Dios quien nos dice que él esta, y con él como garante de nuestras vidas nada ni nadie podrá destruirnos. El salmo nos presenta a Dios como Luz, Salvador y Defensor, que mas grande seguridad tenemos que el saber que Dios se muestra receptivo a nuestras necesidades. De ahora en adelante ningún rostro más se quedara sin esta confianza, nunca más se verán como ajeno a nuestro Padre Dios por que El está presente en su momento concreto.
Ahora a manera de boomerang Dios nos ilumina para nuestra vida diaria, nos auxilia liberándonos de las cargas pesadas y nos defiende de lo que podría presentarse, al final nada temeremos pues nada ni nadie podría contra el amor de Dios. Por eso cuando el creyente se abandona en la defensa de Dios, ni siquiera el demonio podría hacer mucho en contra nuestra pues ya san pablo nos lo recordó en el texto anterior;
Animo nada nos separa del amor de Dios, Dios te defiende.
Se te embrujo por medio de una persona que ofreció su alma al demonio,
Animo nada nos separa del amor de Dios, Dios es tu baluarte y liberador.
Se te calumnio levantando falsos testimonios,
Animo nada nos separa del amor de Dios, Dios es verdad y justo.
Se te falto a tu dignidad,
Animo nada nos separa del amor de Dios, Dios te ama como eres.
Se atenta contra tu libertad y tu vida
Animo nada nos separa del amor de Dios, Dios nos bendice y reincorpora.
En suma nuestros temores y miedos no presenta su fuerza porque han sido neutralizados y superados en Dios quien nos acompaña. Ciertamente el miedo no lo podemos alejar de nuestra vidas, está inscrito en nuestro instinto de conservación. El miedo nos paraliza, pero también nos protege, no podemos ni debemos aniquilarlo, lo que si podemos hacer es vencerlo y de esto se trata el salmo en su raíz. Vencerlo y quedar en la ausencia del miedo y del temor.
Pero aun hay mas, el miedo produce soledad en el sentido de sentirse solo y en esta soledad nuestra alma se atrinchera dejándonos vulnerables a cualquier enemigo que frecuente nuestra vida y la obscurezca. En esta circunstancia la obscuridad nos trae las tinieblas listas para ser avasallados por su fuerza y ante esto se requiere de algo que nos ilumine. De nueva cuenta el salmista nos ofrece la imagen de Dios como Luz. La luz que ilumina las tinieblas, lo negro de nuestra vida, destruyendo la soledad madre de todos los miedos. Y en Cristo el hijo de Dios encontramos luz que brilla en las tinieblas, donde se disipan en su presencia, pues él es Dios y ninguna tiniebla podrá contra esta luz:
12”Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo: —Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad”
Esta luz es la que ilumina nuestras tinieblas, y ayuda a vencer el temor, pues el hijo de Dios ha vencido las tinieblas con su resurrección, quien nos ilumina nuestras vidas. El es el mismo ayer, hoy y siempre. El mismo que sano las tinieblas de la enfermedad, el mismo que venció las tinieblas del egoísmo, el mismo que venció las tinieblas del protagonismo, de la muerte, de la indiferencia, del odio, el mismo que dio luz a Lázaro con su amistad, el mismo que ilumino la vida del ciego, del mudo, del paralitico, del leproso. Ahora si hermanos de camino, ya no hay temor, ya no hay miedo, estamos más que preparados para vivir en la luz, en la protección de nuestro Dios.
continuara si Dios nos lo permite con la 2da parte.
por lo pronto les comparto este otro escrito o link con testimonio de confianza ante el peligro inminente: http://encasacondios.blogs









